miércoles, 17 de abril de 2013

House of Cards: metáfora en sí misma

Sin duda una de las producciones más importantes de los últimos años, la serie “House of Cards” se ha vuelto un fenómeno dentro de la industria del entretenimiento por su contenido y por su forma. Por un lado, por sumergirse en el pantanoso y polémico funcionamiento de la política y la prensa en Washington D.C. y, por el otro, por ser la primera serie dramática producida y distribuida exclusivamente en un entorno digital, a través de Netflix.

Zoe Barnes (Kate Mara) y Janine Skorsky (Constance Zimmer).

Ya mucho se ha escrito sobre la capacidad de reflejar la prensa política de la serie, tanto por los nuevos medios como por los tradicionales; así como la implicancia de su proceso de producción dentro y fuera de la industria del entretenimiento. Sin embargo, y tras revisar los primeros capítulos de la única temporada de la serie, es destacable ver cómo es que los diálogos, muchas veces, confluyen en ambos planos, el formal y el contextual, formando así una metáfora que trasciende la producción.

Así, cuando Tom Hammerschmidt (interpretado por Boris McGyver), el editor en jefe del ficticio Washington Herald, le dice a su jefa, la fundadora del diario, que la moda del Twitter es pasajera y serán los medios tradicionales los que se mantendrán gracias a "las bases en que están construidos", lo está 'diciendo' desde el mismo Netflix, una plataforma que, junto a Twitter, conforma parte de una nueva revolución industrial de la creación de contenidos, no solo de entretenimiento sino también periodísticos.

Twitter, Netflix, Facebook, Cuevana, Megaupload, etc., legales o ilegales, todos son reflejo de una revolución digital creativa y de distribución de contenidos que tiene ahora a "House of Cards" como su producción emblema.


No hay comentarios:

Publicar un comentario